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«Una equivocación beneficiosa» de Chiara Donati Campos

«Una equivocación beneficiosa» de Chiara Donati Campos

— ¡Uf! ¡Qué cansancio! — Dijo el hombre.
«Tap tap» «tap tap taptap tap tap tap»
— ¡Cariño! ¡La cena ya está lista! — Gritó su mujer.
— ¡Voy! ¡Un segundo! ¡Que estoy terminando de poner las piedras!
Tras poner unas piedras más, se dice a sí mismo: — bien, ya está. — ¡Empedrador! — Le exhortó el rey, que por ahí pasaba.
— Sí, señor — El empedrador se puso de pie y recto como un militar.
— Quiero que te vayas unos meses a la guerra, en Cuba — Dijo el superior.
— Pero, pero, yo tengo aquí a mi mujer y a mis hijos, no puedo dejarles. Además, si muero, mi familia no podrá sobrevivir. Yo llevo el dinero a casa. Si fallezco, no tendrán nada. — Comentó el hombre casi llorando.
— ¿¡Quieres morir ya!? — Saca una pistola de su capa y apunta al empedrador. Éste levanta las manos y después de pensárselo durante unos segundos, dice:
— Está bien. Pero déjame despedirme de mis niños. — Entra en su casa con la cabeza bajada y con cara triste. Le anuncia la mala noticia a su mujer y a sus hijos y se dan todos un abrazo muy grande.
De repente, el rey grita:
— ¡Señor! ¡Venga aquí ahora mismo y traiga su carnet! Tengo que escribir su profesión, para que pueda entrar en el equipo militar de Cuba.
El empedrador va corriendo a buscar a su habitación desordenada el carnet que está debajo de unos papeles muy importantes. Después de rebuscar un poco para encontrarlo, consigue ver el carnet. Angustiado, lo coge con agilidad y sale exhausto. Se lo entrega al rey en la mano, y éste se apoya contra el tronco de un árbol. Se saca una pluma del bolsillo y un bote pequeño con tinta. Sumerge la punta de la pluma en la tinta y escribe la profesión del hombre en la parte trasera del carnet. Bueno, o eso intentó.
Resulta que el rey no sabía muy bien escribir la palabra «empedrador» y, por accidente, escribió la palabra «emperador». Así fue como un simple empedrador que trabajaba muy duro día y noche y, aun así, apenas les daba para vivir, se convirtió en un poderoso emperador. Y, obviamente, no fue a la guerra, ya que ahora tenía el poder.
Él y su familia se volvieron ricos, vivieron felices, comieron perdices y f…¡Un momento! ¡No vayas tan rápido! ¡Que aún quiero añadir una cosa!:

Esta historia demuestra lo importante que es saber escribir. Por unas simples letras tu vida puede pasar a ser maravillosa, como en el caso del empedrador, u horrible, como puede ser tu caso si no escribes con calma y revisando lo que escribes.
Y ahora sí. Ya hemos llegado al final:
Todos en esta historia vivieron felices y comieron perdices. Y ¡fin!

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