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Premio Bienal de Cuentos Santa Cruz de Tenerife

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El viernes 16 de Diciembre se dio a conocer en la Feria el fallo de la Bienal de Cuentos Santa Cruz de Tenerife 2005, convocado por el Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. El jurado estuvo integrado por Dulce Lite Otazo, presidenta; Isabel Delgado Corujo, Antonia Molinero Calleja, Roberto García de Mesa y Eduardo García Rojas, vocales.

El cordobés Salvador Gutiérrez Solís, por su obra Diario de un narrador que ha dejado de fumar , fue el ganador de la Bienal de Cuentos Santa Cruz de Tenerife 2005 y Julio Fajardo Herrero, residente en La Laguna, por Las cincuenta mujeres mejor peinadas del mundo y otros cuentos , mereció un accésit de publicación.

Salvador Gutiérrez, Isabel Delgado y Antonia Molinero
Al premio se presentaron 300 originales, de las que 48 no fueron seleccionadas por no entrar dentro de los plazos o no cumplir con las bases. Se recibieron textos procedentes de Argentina, Cuba, Venezuela, Colombia, Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña….
En la edición de 2005 el certamen anual pasa a convertirse en bienal y aumenta a 6.000 euros la cuantía del premio.
Salvador Gutiérrez Solís nació en Córdoba en 1968 y ha obtenido numerosos premios literarios: Premio de Novela Universidad de Sevilla (1995), Ayuda a la Creación Literaria (Ministerio de Cultura 1995), Premio de Narrativa Josep Pascual Tirado (1996), Premio de Novela Juan Valera (1997), Premio de Narrativa Gobierno de La Rioja (1998), Premio de Narrativa Leonor de Córdoba (1999), Premio de Novela Diputación de Córdoba (2001).
Es autor de casi una decena de títulos, entre los que destacan La novela de un novelista malaleche, Spin off, Más de cien bestias atrapadas en un punto, entre otras. Sus dos últimas novelas publicadas, Spin Off (DVD Ediciones) y La fiebre del mercurio (Diputación de Córdoba/Premio de Novela), ambas en el año 2001, se pueden encontrar en las más prestigiosas universidades y librerías de Latinoamérica y de los Estados Unidos. En septiembre de 2003, Gutiérrez Solís publicó su octava novela, Más de cien bestias atrapadas en un punto (DVD Ediciones), y en breve, el 15 de abril, aparecerá su primer libro de relatos, Jugadores, coleccionistas y colores (Editorial Plurabelle).
Ha sido incluido en más de una decena de antologías. En la actualidad es colaborador habitual del Grupo Joly ( Diario de Sevilla, El Día de Córdoba, Cádiz Informaciones, etcétera.) y colabora en diferentes revistas literarias.
Diario de un narrador que ha dejado de fumar es una obra muy apropiada para nuestros días, no solo como reflejo de los problemas en los que se encuentran los fumadores para hacerlo en lugares públicos, sino que a partir del mes de enero en nuestro país no podrán fumar donde les plazca. La obra es un perfecto manual para iniciados y veteranos de la escritura, pues es metaliteraria en su integridad. No sigue la tradición abstracta y objetiva, sino todo lo contrario, la de la crónica periodística española de principios del siglo XX.
Diario de un narrador que ha dejado de fumar se compone de siete cuentos y cada cuento aborda la figura de un personaje literario muy concreto, como un joven poeta que se introduce en el mundo de la literatura, un narrador en busca de una historia o un escritor que se pega golpes en los parches de nicotina que lleva en el pecho para superar el síndrome de abstinencia. Todos los personajes que aparecen en los cuentos son escritores o están relacionados con este mundo. En la obra el autor rinde tributo al escritor sevillano Rafael Cansinos Assens (Sevilla, 1882; Madrid, 1964). En su opinión la obra “es una especie de bestiario de las personas y personajes que pululan por el mundillo literario”.
Julio Fajardo Herrero, nacido en 1979 y natural de La Laguna, mereció un accésit de publicación por Las cincuenta mujeres mejor peinadas del mundo y otros cuentos . Se trata de cinco relatos presentados por unos narradores a los que les gusta contar historias, y por lo tanto, al lector leerlo con gusto.
El autor muestra su potencial narrativo y oficio a través de una hábil selección de detalles significativos. La tensión narrativa se mantiene durante toda la lectura gracias a unos personajes caracterizados con una fuerza expresiva sorprendente.
Cuentan los cuentos de este libro que todo tiene un reverso y que el orden de las prioridades va cambiando. Desamor y soledad son dos conflictos que enferman el alma de los personajes, pero que quizás aún así siempre encuentran un punto de luz dentro de si mismos.
La gran virtud del libro es su modernidad y talante universal.

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