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“Shakespeare mintió” de Iris Paz García

“Shakespeare mintió” de Iris Paz García

Shakespeare mintió. Convirtió la macabra realidad en un mito sobre el poder del amor. Lo que dejó escrito poco tenía que ver con la verdadera historia. No se mencionaba que los Capuleto eran una estirpe de hechiceros. Al igual que otras de las familias aristocráticas de la época, recibían una educación y tutela muy especial, dentro de la cual también estaba incluido el manejo de la magia. Shakespeare olvidó detallar que Julieth era la bruja más brillante de su tiempo e increíblemente diestra en las artes oscuras.

Los Capuleto identificaron a Julieth como su arma más poderosa. Tan bella como mortífera, sedujo a Romeo con espejismos de una muchacha dulce e inocente. Un vano reflejo de una cruel y astuta estratagema. Romeo, joven y frágil, no se percató del engaño.

Julieth tenía la mente fría y el corazón helado. Le hizo enloquecer de amor. Ella sabía que debía de encontrar la forma de matarle sin que pudieran llegar a sospechar de ella. Y por eso fingió haber tomado un brebaje somnífero para comprobar los verdaderos sentimientos de Romeo. Ella ya sabía que Romeo no podría soportar la idea de su eterna ausencia y que superpondría la muerte por encima de la vida. Y después fingió su propia muerte, llevada por la de su supuesto amado. Quizás el mayor de los embrujos de Julieth fue convertir al amor en el verdugo de Romeo.

Los Capuleto lograron vencer a los Montesco. Pero había alguien más. William Shakespeare conocía la historia real, pues le habían llegado rumores sobre que los Capuleto sabían manejar la auténtica magia. Indagó al respecto hasta recabar todos los detalles como para completar la historia. Julieth, sin embargo, consiguió detenerlo antes de que la honra de su familia acabase destrozada por completo. Lo capturó. Le dijo que si tan ansioso estaba por escribir la historia, escribiría la que ella deseaba. Le administraba veneno todos los días y fue ese mismo veneno el que menguó la vida del dramaturgo. No podía permitirse dejarle con vida o correría el riesgo de que la verdad saliera a la luz y, si escribía la historia tal y como ella quería, lograría inmortalizar la imagen de los Capuleto. Conociendo la trágica historia de la pobre Julieth, ¿quien diría ahora que no era más que una bruja? Terminaría por acallar los rumores.

Hay quienes cuentan que la tinta con la que está escrita la obra original de Shakespeare es el mismo veneno que le suministraba Julieth a este.

Julieth logró restaurar el honor de su familia, ser reconocida y admirada entre los suyos. Romeo falleció habiendo vivido en un engaño amoroso.

Todo se acabó resumiendo en una terrorífica obra de teatro con Julieth como la artífice y directora, Romeo como el actor principal y Shakespeare como el títere más obediente que jamás haya existido.

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